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viernes, 14 de julio de 2017

La playa

A raiz de leer el post ¿Cómo es ir con mi hijo con autismo a la playa? del blog Madre reciente he recordado como era ir a la playa con Miguel. Ahora pienso todo lo que ha evolucionado y creo necesario compartirlo para dar esperanza a otra gente, que seguro tiene tantas dificultades como teníamos nosotros.
Cuando Miguel era pequeño era genial, porque él gozaba con la arena, le encantaba cambiarla de sitio, así que llenaba un cubo aquí y lo vacíaba allá, una y otra vez, y así disfrutaba, se remojaba en la orilla y volvía a llenar el cubo para vaciarlo unos metros más allá. Ir a la playa era bastante relajado, tanto como lo que permitía ir con tres niños pequeños, ya os imagináis ni sentarte, con mil ojos en los tres, haciendo castillos, montañas, agujeros y todo lo imaginable con la arena, pero quiero destacar que el autismo de Miguel no lo hacía más complicado.

Cuando creció un poco y mejoró en natación, ya no le gustaba hacer pie, así que solo buscaba lo hondo. En las piscinas genial pero en el mar era un peligro. Tuve que dejar de ir sola a la playa con los niños, porque no tenía manos para Miguel y para la pequeña, él era una sardinilla que se revolvía y se escapaba. Tenía fijación con que le cubriese el agua y no atendía a órdenes de ningún tipo.

Íbamos de vez en cuando la familia entera, y mi marido se ponía en plan portero de futbol donde a Miguel le cubría por el pecho y no le dejaba ir más hondo, PROHIBIDO! A veces nos turnábamos pero casi siempre se ponía él porque tenía más fuerza para sujetarlo, con 8 o 9 años ya era un chico grande y como tenía tan claro lo que quería, solo pretendía conseguirlo y derribaba casi cualquier frontera. Costó años conseguirlo pero lo aprendió :-)

Por otra parte sus juegos con la arena cambiaron un poco, Miguel adoraba los cubos y las palas, pero quería los de los demás, yo llevaba de todos los tamaños y colores, nuevos, viejos..., pero él quería otros, los que estaban alrededor nuestro, así que se dedicaba a robar cubos y palas, y yo por detrás negociando con los niños, "¿se lo cambias un rato por este? Es que el tuyo le encanta" Todo esto por supuesto pisando todas las toallas posibles, con las protestas lógicas de sus dueños. Así que nos pasábamos el rato disculpándonos o peleando en el agua.

Recuerdo aquellos momentos como duros, ir a la playa es un estrés, nunca sabías qué podía pasar, Miguel acaparaba mucha atención y para sus hermanos seguro que también era complicado. Por otra parte siempre he sido muy independiente y como mi marido trabajaba muchas horas, yo sola iba a un sitio y a otro y el limitarme así y dejar sin playa a sus hermanos me hacía sentir impotente.

Fue pasando el tiempo y encontró la afición de la tabla, le encanta coger las olas y dejarse arrastrar hasta la orilla, esto facilitó mucho que no se fuera a lo hondo, porque el rompeolas está más en la orilla. Poco a poco y sin darnos cuenta el portero que os comentaba dejó de ser necesario. Miguel empezó a disfrutar la playa de otra manera.
También no se ni cuando ni porqué decidió que sus cubos eran los mejores y dejó de robarlos, esto fue otra gran ventaja. A veces las cosas suceden así, los chicos maduran y cambian algunas conductas sin apenas darte cuenta, por eso es tan importante siempre echar la vista atrás y ver todo lo vivido y avanzado.

Ahora para ir a la playa él necesita sus cubos y su tabla. Sigue siendo sardinilla pero no se mete más allá de la cintura, se pasa el rato cogiendo las olas y disfrutando del mar. También le encanta hacer agujeros muy muy hondos, y pasa ratos y ratos cavando, mientras yo converso con mi marido, con mis amigas, leo con toda tranquilidad....  lo que si necesita son horas, no le gusta ir a la playa un ratito, así que cuando voy me lo tomo con mucha calma y es mi relax favorito.


Este año ha encontrado una afición nueva, y es que con tanta tormenta la orilla está llena de cantos rodados, Miguel se pasa los días sacándolas y haciendo montañas de piedras, montañas gigantes de piedras enormes.

Asi que lo que antes era una actividad estresante para la familia, hace unos años que ya pasó a ser una de las actividades favoritas de Miguel y de sus padres. Tenemos la suerte de vivir en una ciudad al lado del mar, lo que nos permite ir muy a menudo durante el verano, incluso buscar playas poco concurridas, donde sea fácil verlo y darle toda la libertad para disfrutar del mar a sus anchas.





lunes, 7 de diciembre de 2015

La Navidad

Para Miguel la Navidad es muy importante, primero porque es un referente temporal que le ha ayudado muchísimo a manejarse en el tiempo y luego porque le encanta todo lo que tiene algo de navideño.
Llegar hasta la forma en que hoy vive la Navidad ha costado mucho, muchísimo, tanto en esfuerzo como en tiempo.
Miguel tiene ya 16 años y aún nos descubre que algunas cuestiones no las controlaba, si no que prácticamente las acaba de comprender. Son cosas que se llevan repitiendo año tras año, desde que tanto Miguel como sus hermanos eran muy pequeños. Incluso algunas las habíamos dejado de hacer, y de repente él nos las recuerda, como si estuvieran en su mente pero de manera abstracta y ahora por fin las comprende y nos las reclama.
Cuando Miguel era pequeño hacíamos las mismas cosas que el resto de familias, principalmente porque su hermanos Roberto 17 meses mayor que él, nos las reclamaba. Poníamos el árbol, el Belén, calcetines colgados de las puertas, decorábamos la puerta de casa, recibíamos los regalos de los Reyes con mucha ilusión, etc, etc. Miguel no participaba en ninguna de estas cosas, aunque lo trajésemos en brazos, se escabullía y desaparecía, no le interesaba ni un poquito. Esto resultaba triste, muy triste, porque son momentos como muy familiares que siempre generan recuerdos entrañables y me sabía fatal que Miguel no participase. Aún así cada año lo intentábamos, sin decaer, con alegría para que su hermano viese que le dábamos la oportunidad y que acabábamos respetando que Miguel no participase.
Con los años esto fue evolucionando, ya sabéis para las personas con autismo, toda secuencia que se repita tiene augurios de éxito. Lo pueden ir incluyendo en su repertorio de conocimiento y les facilita su comprensión. Sin prisa pero sin pausa.
Lo primero que Miguel comprendió, anticipó y participó fue lo relacionado con los Reyes Magos. Es lo más fácil para él, ya que el refuerzo es claro, los juguetes, que además están basados en sus intereses. La secuencia era siempre igual: mamá me enseñaba los catálogos de juguetes, primero no me interesaban, poco a poco y a base de repetir las páginas que podrían interesarme, iba mostrando un poco de interés, acudíamos a las tiendas y los veíamos, el día 5 íbamos a la cabalgata y el 6 el sofá estaba llenito de juguetes para Miguel. A partir de los 6 o 7 años Miguel empezó a comprender que lo del sofá era para él y que coincidía con lo de los catálogos.
Resultaba más difícil que se interesase por poner el árbol, y el resto de decoraciones navideñas, que no supone un refuerzo directo y personal para él. Como os decía, todos los años intentábamos que participase, forzando un poco para que colocase al menos una bola, y luego dejábamos que se fuera con sus coches. Con el paso de los años, esas tradiciones las ha ido incluyendo como rutinas. Las utiliza como anticipadores, para que llegue la Navidad hay que poner el árbol, el Belén y todo lo demás.
Empezó participando en el árbol, que decoramos siempre igual desde hace 20 años, El mismo árbol, las mismas bolas, la misma cinta roja y dorada y algunos años incluimos figuritas de arcilla que habían hecho Miguel y sus hermanos en las guarderías y en el ciclo de infantil.
Tras el árbol, se interesó por poner el Belén, los calcetines colgados de las puertas, las decoraciones por la casa, el lazo en la puerta de entrada...
Cuando acaba el verano y empieza el curso, Miguel comienza a decir de manera habitual, "ya falta poquito para Navidad, en Diciembre Navidad, en enero Los Reyes Magos".
Este año no iba a ser menos y desde septiembre lleva hablando de Navidad, pero ya está más atento a algunas cosas, por ejemplo cuando en Noviembre vio la primera tienda decorada de Navidad, nos decía "no, no, no, te has equivocado, es Noviembre! En diciembre Navidad!" Tuvimos que explicarle que en las tiendas la Navidad empieza en Noviembre, pero que en las casa no empieza hasta Diciembre.
Todo lo relacionado con Navidad en casa es a partir de Diciembre, tanto es así, que él solo y como primer año, nos dijo "La música de la Navidad los villancicos el día 1 de Diciembre al coche" Es el primer año que nos pide los villancicos, con lo que sigue descubriendo cosas e incluyéndolas en sus rutinas. Por supuesto el día 1 se levantó y en su mente tenía clarísimo que lo primero era llevar el cd de villancicos al coche, porque por fín, podía escucharlos. La noche anterior lo pillé cantando villancicos en su habitación en voz bajita, le pregunté que haces?? Y se reía todo pillo como si hubiera hecho una gran travesura, lo cual me encantó, que Miguel se atreva aunque sea de esa manera tan inocente, a romper una regla, significa que sigue aprendiendo evolucionando y que vamos por buen camino :-)
Como era de esperar anticipamos en el calendario que este fin de semana pondríamos el árbol, el Belén y decoraríamos la casa. Como lo tenía clarísimo nos lo contaba, "el domingo a poner el árbol, Miguel gorro de papá Noel, pondremos las bolas..." Para empezar él ha creado la rutina de que para poner el árbol, debe llevar puesto el gorro de Papá Noel, gorro que él solo se gestiona, lo tiene guardado en su habitación en el cajón que él ha querido sin que nadie intervenga.
Una cosa que nos sorprendió mucho, fue que cuando nos contaba lo que pondríamos en el árbol, incluía las figuritas de arcilla que hicieron ellos mismos en infantil, que los últimos años no las habíamos puesto, aunque las tengo guardadas por supuesto. De alguna manera él las incluía en todo el repertorio navideño.
Para concluir deciros que este año, Miguel ha sido el motor de la decoración en casa, el que más ilusión ha puesto, el que nos ha empujado a todos con esta tradición. Mirando atrás parece increible, aquello de lo que escapaba, que no le motivaba en absoluto, hoy se ha convertido en uno de los eventos más importantes del año para Miguel.
Que no decaiga nunca la confianza en ellos, porque les restaremos oportunidades

domingo, 23 de marzo de 2014

Fallas 2014

Si me preguntaran como describiría a Miguel estas fallas, todo serían adjetivos como impresionante, increible, estupendo... y es que cada año las vive con mayor intensidad.
Desde aquellos principios en los que oir un petardo le suponía un estrés brutal, hasta hoy que es el rey de la mecha.



Miguel tiene el tiempo estructurado en base a lo que es significativo para él. Cuando empieza el curso es como si fuera el principio de todo. Y en esta época es cuando empieza a nombrar su calendario particular. 
"En diciembre Navidad, después el cumpleaños de Miguel, después las Fallas, después la Primavera a Dinópolis y después el verano a la playa" Así resume él el calendario anual y en base a eso maneja el resto del tiempo. Así que como veis las Fallas aparecen en su calendario, porque son muy significativas para él. Cuando pasa su cumpleaños que es a principios de Marzo, ya empieza a decir "Las fallas, ya falta poquito" y cuanto más se acercan, empieza a recordar lo del año pasado y a calentar motores "compraremos los petardos, la mecha, Miguel" "Veremos las fallas" La mascletá Miguel" y esta serie de frases se las cuenta a todo aquel con quién se encuentra.
Así que cuando por fin llegaron las Fallas, se colocó la sonrisa en la boca y a disfrutar. Hemos andado muchísimo, viendo fallas por aquí y por allá, pero Miguel parece incansable, siempre va delante de todos y a menudo hay que decirle Miguel más despacio! porque nos lleva con la lengua fuera


El tema de los petardos parece increible. Miguel cuando era pequeño tenía pavor al ruido y año tras año, ha ido mejorando su tolerancia al ruido hasta niveles insospechados. He de decir que en Fallas la desensibilización sistemática se da sin planificación previa, porque hay petardos por todos los rincones de la ciudad tanto de día como de noche. Miguel empezó hace años acercándose al ruido cuando Roberto su hermano empezó a tirar petardos, primero los oidos tapados y mucho miedo, pero fue perdiendo el miedo y acercándose a mirar a Roberto, despertó su curiosidad y hasta se atrevía a encender las bolas de humo, que no hacen ruido y tiran humo de colores muy visual y muy bonito. Poco a poco llegó a tirar fuentes y otros petardos con sonido y aunque corriendo se tapaba los oidos, le gustaba tanto tirarlos que le compensaba taparse. Este año se ha salido, sigue con algo de miedo, los petardos más suaves los soporta sin dificultad, le encanta encenderlos con la mecha y tirarlos. Por otra parte es prudente con la mecha, alejándose de la gente para tirarlos, mirando que no pase nadie y preguntando si lo puede encender.



Es innegable que Miguel tiene dificultades con el ruido cuando el nivel de decibelios sobrepasa un límite. Pero aún así le importa más estar en el lío, en la fiesta, con la gente, en la calle, que el dolor o molestia que le supone el ruido. Por ejemplo en la mascletà, en la que se tiran petardos con muy alto nivel de ruido, durante minutos unos detrás de otro y en donde el nivel de ruido hace retumbar hasta el suelo, Miguel insiste en ir y en estar, pero necesita que uno de nosotros le tapemos los oidos fuerte y además él pone sus manos sobre las nuestras, para amortiguar un poco más. Pero con esta medida, él las disfruta con la misma intensidad que el resto de la gente.



Para acabar este resumen de las Fallas de Miguel, no puedo dejar de contar lo bien que se ha adaptado a todos los planes que hemos hecho, pasear a ver fallas, comer en casa de amigos, cenar en bares, ir de un lado para otro, etc. eso sí, él necesitaba llevar siempre la mochila con los petardos, y saber que después de hacer algunas cosas iríamos a que tirase petardos a su aire.
Se ha adaptado tan bien a todo que nos dejó con la boca abierta, una de las noches en la verbena de la falla de unos amigos. Sin dificultades ante la música tan alta, cantando muchas de las canciones y bailando sin parar, y eso que eran las 2 de la madrugada!! El a diario a las 10.30 dice "a la cama Miguel" 
Pero ya digo que estas fallas solo pueden tener buenos adjetivos para Miguel. 





Además me pareció muy significativo que al día siguiente a los abuelos y a los tíos, nada más verlos les dijera, "Miguel la música baila, muy bien!!!" 
Miguel sólo se incluye en la sociedad disfutándo muchísimo de cada cosa.
Para acabar la fiesta le contó a todo el mundo que por la noche se quemaba la falla pequeña y la falla grande y que después vendrían los bomberos para apagar el fuego. Vimos la cremà infantil y fuimos a casa a cenar, reventaditos de todas las fiestas, pero Miguel lo tenía clarísimo "Miguel el pijama nooooo, se quema la falla grande siiiii" Así que el padre se lo llevó junto a Inma, para ver quemar la falla grande y por fin poder descansar.

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sábado, 9 de marzo de 2013

Su propia vida

Siempre digo que pretendo acompañar a Miguel es su vida y con esta frase, a lo que me refiero es que quiero que Miguel tenga SU PROPIA VIDA. No quiero ser yo quien tome todas las decisiones, ni que lo hagan su padre o sus hermanos, quiero que él tenga la oportunidad de decidir.
Y para eso lo mejor es empezar a escuchar sus propias decisiones, que a veces no las transmite con palabras, si no con gestos, con actitudes, con sonrisas... y hay que aprender a escuchar su opinión.
En ocasiones, si estamos atentos nos podemos llegar a sorprender. Nosotros tenemos una gran seguridad  sobre algunas cuestiones, y a veces nos cuesta pararnos a escuchar, pero si creemos en el derecho a la autodeterminación, si creemos en el derecho a que tenga su propia vida, si creemos en nuestros hijos, hermanos, amigos... debemos aprender a pararnos y ESCUCHAR.
A veces son pequeñas decisiones, como cuando os conté lo que nos pasó con el menú de Mc Donalds, yo siempre le pedía petit de postre porque le encanta y el día del menú dijo claramente que quería piña, estaba hasta el gorro del petit y yo no me había parado a pensarlo, porque como le gusta... Pero si nos ponemos en nuestra propia piel, sabemos que hay cosas que nos gustan pero que a veces no nos apetecen, así que os animo a no dar por sentado todo y a plantearos alternativas siempre.
Lo mismo ocurre con decisiones más importantes, sobre todo ahora que Miguel va creciendo y tiene mayores oportunidades de decidir. Por ejemplo lo que respecta a amigos, hasta ahora  Miguel se ha relacionado más con niños sin diversidad, con sus primos, con sus compañeros de ordinaria, con los hijos e hijas de mis amigas, con amigos de sus hermanos... y Miguel los saludaba y estaba con ellos, aunque nunca ha demostrado interés por estar con ellos o por relacionarse. Sólo cuando era más pequeño decía "con Edu y Alvaro sí", pero porque quedar con ellos suponía ir a sitios chulos, a McDonalds, de excursión al monte, a la playa... porque realmente cuando luego los veía, no demostraba alegría, ni se relacionaba con ellos, más bien eran los amigos los que se acercaban a saludarlo o a decirle alguna cosa.
Ahora que Miguel va creciendo y teniendo más experiencia para decidir y saber lo que quiere, elige a sus amigos, y siempre elige a chicos con diversidad. Creo que es porque en general usan menos el lenguaje, con lo que se comprenden mucho mejor, tienen intereses más similares, el respeto por el otro es impresionante, entre ellos no se juzgan. Yo valoro y respeto mucho sus elecciones y más las de los amigos que jamás pueden ser impuestos. Me gusta mucho que él elija y que me pida ir con Carlos a tal sitio o que me hable de sus compañeros de la CyL.
Sigo pensando que la respuesta a las necesidades educativas de Miguel está en el entorno ordinario, pero no me olvido de que su felicidad está por encima de entornos ordinarios, de entornos específicos, de aulas, de centros, etc.
Recuerdo hace ya muchos años, una conversación con Ángeles Sierra, en la que defendía a una amiga suya con diversidad intelectual porque quería ir a una discoteca que la cerraban sólo para chicos y chicas con diversidad. Yo le discutía y le decía pero si estamos peleando por la inclusión, cómo vamos a pedir que cierren la discoteca y no dejen entrar a chicos sin diversidad?. Y ella me explicaba y me decía que su amiga estaba harta de sentirse observada y quería disfrutar de su ocio sin presiones y que realmente donde se encontraba a gusto era entre chicos y chicas como ella. Aquello me dio que pensar, más viniendo de una activista como Ángeles, sobre todo pensaba en la importancia de la decisión de cada persona, la autodeterminación. Quién soy yo para imponerle lo contrario, si esa es su elección? Así que hoy nuevamente me siento muy orgullosa de Miguel y de que escoja a sus propios amigos y me alegro de no vetarle ningún entorno porque eso le ha dado mayores oportunidades de aprendizaje y de experiencias vitales.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

El reencuentro

En el 2008 escribí una entrada sobre Miguel y su primer amigo. Este amigo que eligió por él mismo, se llama Carlos, creo que a sus papis no les importará que de su nombre, ya que para ambos esa relación ha sido tan importante, que creo no merece menos. Os dejo el enlace de cuando hablé por primera vez de esta amistad por si a alguien le apetece leerlo.
La cuestión es que Miguel llevaba con Carlos muchos años, eran compañeros del aula CyL de Primaria, así que estuvieron compartiendo 6 años sus juegos, sus risas, sus enfados...
Este curso Miguel pasó al instituto dejando atrás una etapa, y entre lo importante de esta etapa, estaba Carlos. Ahora tendría que conocer a nuevos compañeros y ésto también será un reto.
Cuando volvimos de las vacaciones, Miguel estaba tan emocionado, Disney ha sido su sueño cumplido, que quería contárselo a todo el mundo, así que muy a menudo decía "se lo dices a la tía Dolo", "se lo dices a la tía MªEli", para quedar con ellas y poder contarles lo que había hecho. Así mismo también decía "se lo dices a Carlos: has visto a Blancanieves, has visto a Pinocho, has subido al tren de la roca........" Lo repetía mucho.
Empezó el instituto y como no estaba Carlos no se lo pudo contar, a pesar de contárselo a los nuevos compañeros y a los profesionales, Miguel insistía en que se lo quería decir a Carlos.
La semana pasada hicimos en ASPAU el encuentro de familias, así que confirmé que venía Carlos para poder anticipárselo, y se emocionó, se puso muy contento, enseguida dijo: "se lo dices a Roberto, el sábado se lo dices a Carlos has estado en el castillo de Disney...". Tan emocionado estaba que quería contarle a todo el mundo que por fin iba a ver a su amigo Carlos y que le contaría que había estado en Disney.
A partir de que se lo anticipé todos los días repetía "el sábado no hay ANJEL, vamos a ASPAU, se lo dices a Carlos, has ido al castillo de Disney..." y toda la retahila de atracciones que le gustaron.
En ASPAU también está el presi Juan Carlos a quién Miguel adora, Miguel habitualmente le llama Carlos, en cuanto lo ve lo busca para contarle cosas y si no está, pregunta por él.
En esta ocasión me decía se lo dices a Carlos, a Juan Carlos noooo, a Carlos. Aún a pesar de llamarlo siempre Carlos, ha sido capaz de cambiar el nombre para explicarme que a quién quería ver era al Carlos niño.
Llegó el sábado y Miguel estaba nervioso pero contento, llegamos de los primeros para organizar un poco las meriendas. Al poco me encontré con Carlos y sus padres, les comenté la emoción que tenía Miguel y ellos me dijeron que Carlos estaba en la misma situación, así que entramos y Miguel estaba al fondo de una sala muy grande, le dije ha venido Carlos. Me emocioné al verlo, porque salió disparado como una flecha, corriendo, enseguida empezó a contarle todo lo de Disney, después se fueron a la parte de cine de la sala y se sentaron a ver una peli juntos. no se separaron en toda la tarde, si uno se levantaba el otro iba detrás.
Para mi esto es todo un logro, valoro muchísimo cada avance en Miguel o por lo menos lo intento, pero el hecho de elegir a un amigo, de echarlo de menos, de insistir hasta poder verlo, de comunicarnos que quiere verlo sea como sea, me parece increible. Me planteo la visión que he tenido siempre de Miguel y a pesar de considerarme positiva, siempre encuentra como sorprenderme y como conseguir mi más absoluta admiración.

martes, 14 de febrero de 2012

Seguimos avanzando

Quien sigue este blog conoce las dificultades de Miguel con el lenguaje, éstas nunca nos han parado y hemos seguido apoyándole y dándole nuevas oportunidades de aprendizaje. Pero a pesar de ser consciente de este apoyo, Miguel me sigue sorprendiendo, por cómo va aprendiendo, por cómo esos pocos pero muy válidos recursos que tiene, los explota al máximo. Miguel como muchas personas con autismo tiene dificultades con la imaginación, tiene dificultades para mentir, para decir algo que no es exactamentecomo él lo ve. Pero cuando un estímulo es muy fuerte y muy significativo para él, parece que aumentan las capacidades que a veces no vemos.
Esta mañana se ha levantado y no tenía ganas de ir al cole, así que como otros días ha empezado con su retahila no hay cole, al cole no, no puedo ir, no puedo hacerlo, cole no, cole no... pero sus intentos no han tenido mucho éxito. Le hemos dicho, Miguel si que hay cole, es martes y si hay cole. En otras ocasiones se enfada y sigue con sus retahilas levantando la voz. Pero hoy estaba más "creativo" y nos ha dicho "está malito Miguel", Roberto y yo hemos alucinado porque es la primera vez que utiliza una excusa tan clara. Le he dicho ¿malito de qué? y se ha tocado la garganta, al mirarlo, me sonríe y me dice ¿puedo jugar a la wii? con mucha emoción en el tono. No hemos podido evitar reirnos, después le he dicho, primero al cole y después a la wii. Se ha conformado y ha dicho después a la wii.
Es importantísimo estos pasitos que va dando Miguel, que sea capaz de utilizar una excusa, que pueda decir algo que sabe que no es real y que lo diga con un fin claro.
Por otra parte, esto que hace un tiempo le hubiera supuesto una rabieta, también ha mejorado. La anticipación le ha ayudado tanto... somos siempre muy consecuentes y lo que decimos lo cumplimos y si no se puede cumplir le damos un razonamiento que pueda entender, para que pueda confiar plenamente y le de la seguridad necesaria, de esa manera han mejorado también los tiempos de espera, porque sabe que aunque tarde algo que desea con vehemencia, si se lo decimos lo cumplirá.
Mirar atrás y ver todo lo que hemos avanzado es un placer, el autismo de Miguel nos enseña a valorar cada paso y a seguir confiando en él y en todas sus capacidades.

miércoles, 20 de julio de 2011

Nuevo interés "los bancos"

A raiz de aparcar varios días cerca de una oficina de "la Caixa" para ir al médico y queriendo distraer a Miguel de su ansiedad ante el hospital, se me ocurrió mostrarle el logo de la Caixa que es una especie de estella, leimos "la Caixa" y contamos cuantas estrellas había en las diferentes ventanas y rótulos, así tres días seguidos. Cumplimos y nos sirvió para cambiar la conversación de "al médico, no pasa nada, no te van a pinchar, un poquito y se acabó..." a "La caixa, la estrella, cuantas estrellas hay..."
Pero además de distraerlo hemos tenido más consecuencias, Miguel es un localizador estupendo de oficinas de La Caixa, ahora por donde vamos nos va señalando allá donde hay una oficina. Ha ido creciendo su interés y empezó a decirme "otro día iremos a la caixa, Miguel ahí dentro sentado" Me dio la risa, porque no sé que pensará que puede hacer ahí dentro, eso si, si entra quiere sentarse. Este tema ha ido en aumento, la otra tarde camino de la playa con los tres niños, Miguel localizó otra oficina, y dijo "La Caixa Miguel sentado ahí dentro". Roberto le dijo ¿para qué, Miguel? y sin dudarlo dijo DINERO, su hermano se quedó alucinando, dinero, Miguel? para qué? Para comprar La Caixa! Como nos reimos y Roberto le siguió haciendo preguntas, se sentía importante y fue un superrefuerzo para él. No hubo manera de que nos dijera para qué era el dinero, creo que no entendía la pregunta, sólo respondía con sus frases aprendidas, La caixa, Miguel ahí dentro sentado, dinero para comprar La Caixa, y volvía a empezar.
Otro día fuimos a comprar y se fijó que pagabamos con dinero, (cuestión que ha visto innumerables veces pero que hasta ahora no había relacionado con su interés por La Caixa)y enseguida lo relacionó: "mami La Caixa dinero compraremos un tren, un camión, un coche..." Ahora ya os podéis imaginar que cuando ve las oficinas, ha ampliado su monólogo incluyendo todo tipo de juguetes que pretende comprar.
Ya estamos llegando a un punto algo peligroso, hace tres días paseando por la calle, como no? vimos una oficina de La Caixa, y Miguel se empeñó en entrar, insistiendo e insistiendo, como era por la tarde la solución fue fácil, Miguel está cerrado, él intentó abrir la puerta y como no pudo lo comprendió y se quedó en "otro día entraremos". La pena es que no conozco a nadie que trabaje en La Caixa y que le pueda decir "NO HAY DINERO", para que pueda conformarse.
Aún así todo no acaba aquí, hay una estética común en todos los bancos y cajas de ahorro que Miguel ha descubierto. No señala tintorerías, ni tiendas varias sólo oficinas de bancos. Ahora por la calle también va buscando oficinas de Bancaja y de la Caja de Ahorros del Mediterraneo (CAM). Lo bueno, nos está sirviendo para leer todos los logos, lo malo es que sabe que de alguna manera el dinero está ahí. Veremos que me invento para explicarle que no te dan el dinero sólo por pedirlo.
En cualquier caso tener nuevos intereses aunque haya que enseñarle a regularlos es muy importante para él. Le da oportunidades de comunicación diferentes, con vocabulario nuevo y con una predisposición más abierta ante el mundo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Entrenando la autorregulación

Las personas con autismo tiene dificultades con la regulación de su conducta, esto es debido principalmente a sus dificultades con la anticipación y a sus dificultades con la organización del pensamiento y la integración de la información que reciben. Sin embargo regular su conducta es tremendamente importante para mejorar su calidad de vida, su relación con el entorno, y sobre todo para que ellos mismos puedan controlar su vida. Uno de los aprendizajes bases para esta autorregulación es el aprendizaje de primero... y después... Cuando los niños son pequeños y este aprendizaje aún no está conseguido tienen muchas dificultades, que se ven principalmente a través de los problemas de conducta. Cuando Miguel era pequeño y quería algo, tenía que ser en ese mismo momento, no podía esperar, no entendía porqué debía esperar, de esto ya escribí en una de las entradas referidas a la comprensión. Ese aprendizaje se superó y fue una grandísima puerta abierta a un montón de aprendizajes posteriores.
Os hablaba de la importancia de la autorregulación de la conducta, para Miguel en este sentido los calendarios han sido las herramientas que mejor le han ayudado. Pero ahora ya podemos ir un paso más allá. Con motivo de su cumpleaños llevaba días pidiendo un barco, se me ocurrió que podía ser una nueva oportunidad para trabajar la autorregulación. Le anticipé en el calendario qué día éra su cumple y tendría los regalos. Y ahora viene cómo trabajamos la autorregulación. Fuimos a su tienda preferida El corte Inglés y elegimos un barco, él solo decía "a casa con mamá, el barco a casa con mamá" es su manera de pedir que lo compremos, llevándoselo a casa es como considera que es suyo. Le dije a casa con mamá sí, pero hasta el domingo 6 no puedes abrirlo. Miguel estaba emocionado de ver que empaquetaban el barco y de que nos lo llevábamos, así que no creo que entendiera lo que le estaba diciendo. De camino a casa le dijimos tropecientas veces que no podía abrirlo hasta el domingo 6, su padre, sus hermanos y yo. Imaginaos que estábamos a sábado y le quedaba toda una semana por delante como tiempo de espera. Regular su conducta, saber que tenía el barco cerca y que no podía tocarlo, cogerlo ni siquiera verlo porque estaba empaquetado era impensable hace poco tiempo. Encima para complicárselo un poco más, el paquete lo pusimos en el comedor a la vista, lo cual era una tentación enorme. Al llegar a casa él mismo dijo, "el domingo el barco". Pasó toda la semana yendo a la nevera donde está su calendario y llevándonos de la mano para decirnos "el domingo cumpleaños de Miguel, el barco siiiii". Cada vez que pasaba por el comedor, en casa es lugar de paso, así que varias veces al día, decía "y después cogeremos el barco, Miguel cumpleaños". Así que Miguel ha sido capaz de regular su conducta, ante una situación altamente tentadora, ha sido capaz de esperar una semana sin ningún enfado por este motivo, ha sido capaz de ver el regalo y no tocarlo, él saber que lo tendría en un plazo prefijado que él conocía le ha ayudado a poder regularse.
Aunque sigo confiando en la capacidad de Miguel, he de decir que me sigue sorprendiendo, siempre va un punto más allá de lo que espero de él. Lo cual os aseguro que es muy muy gratificante, ajustar expectativas y no pasarnos es muy importante para darles confianza y para seguir ilusionados con toda la educación de los niños con autismo.
Ni que decir tiene que el domingo se levantó directo a por el barco, se lo dimos y estuvo todo el día feliz, por la mañana fuimos a una gran fuente donde la gente lleva sus barcos teledirigidos y Miguel demostró una gran pericia esquivando obstáculos, lo mejor de todo... su sonrisa feliz.



sábado, 25 de septiembre de 2010

Miguel, premio especial en un concurso de dibujo


El pasado Junio, el CERMI Comunidad Valenciana junto con la Fundación Carrefour convocaron una jornada de inclusión llamada "Capacitados para cuidar el medio ambiente", en la que participaban niños con diversidad y sin ella, realizando una visita al Bioparc de Valencia y finalizando con un concurso de dibujo, de escultura en plastilina o de redacción. Miguel participó en la convocatoria de dibujo. Y bien, Miguel ha sido premiado con un Primer Premio con Mención Especial. Nos sentimos muy emocionados con este premio, los hermanos de Miguel, estaban muy contentos, y muy orgullosos de su hermano. A Miguel se lo contamos y lo mejor que entendió fue premio y regalo, así que también él se puso muy contento.

Ayer fue la entrega de premios y Miguel estuvo allí en compañía de toda la familia, abuelo, tíos, primos y por supuesto papis y hermanos. Los premios los entregaba el presidente del CERMI CV, la Fundación Carrefour y el Director General para las personas con discapacidad y dependencia. Al acabar el acto nos invitaron a una merienda en McDonalds.

El premio fue un diploma y un MP5 con TDT, estupendo regalo pensando en Miguel, que todas estas maquinas le encantan.

Estamos muy orgullosos de nuestro hijo, nos encantan las jornadas de este tipo en las que participan los niños sin diferencia por su diversidad, en las que Miguel demuestra continuamente que si puede!!!!
¡¡¡Viva la inclusión!!!!!
Os dejo la imagen de su dibujo, por si no lo veis bien son sus vehículos favoritos, un barco y un tren, un muñeco que supongo será él, cerca de lo que más le gusta y mucho sol.

jueves, 15 de abril de 2010

Las referencias

Cualquiera que sepa un poco de autismo, conoce la importancia de las referencias para las personas con autismo. Su comprensión de entornos, de situaciones..., en general diferente a la nuestra, hace que las referencias tanto de personas como de otras cuestiones adquieran mucha importancia para su tranquilidad. Su resistencia al cambio, también está implicada en la cuestión, su falta de predictibilidad hace que debamos ver las referencias como necesarias. En ocasiones hay quien piensa , "debe acostumbrarse a estar con cualquiera, debe acostumbrarse a ir a cualquier sitio, tiene que aceptar los cambios como el resto..." Pero esto no es tan sencillo, no es una cuestión de voluntad. Yo no estoy de acuerdo con que "deba acostumbrarse..." Evidentemente en la vida se dan muchas situaciones que no se pueden controlar y la persona con autismo pasará por ellas, por más que intentemos controlar el entorno, pero hay que trabajar no para que se acostumbre al cambio, si no para que encuentre estrategias para no sufrir en esos cambios, para ser capaz de autorregular su conducta, en definitiva para llevar estos cambios de la mejor manera posible.
En el caso de Miguel, en estos días festivos hemos salido de viaje, hemos cogido una casa rural y hemos estado fuera 4 días. Miguel es un niño bastante flexible, que se suele adaptar bien a entornos diferentes y que acepta bastante bien los cambios. Sin embargo estas vacaciones le han costado un poco más. Sus referencias personales las tenía completas, tanto padres como hermanos estábamos con él, lo cual ya le supone cierta tranquilidad. Lo que cambió fue su referencia del entorno, era una casa nueva, en un entorno nuevo. Miguel empezó el viaje muy contento, le anticipamos que iríamos al monte (concepto que entiende y que le encanta), a la casa del monte. Cuando llegamos exploró todo y se mostraba contento, pero al llegar la noche decía "a casa con la mamá", una y otra vez. Le explicamos que dormiríamos allí, cual sería su cama y que estaría con Roberto, su hermano mayor. Miguel por un momento lo entendía y aceptaba, pero al poco insistía "a casa con la mamá". Llegó la noche y se acostó sin problemas, durmió de un tirón y al levantarse empezó a repetir constantemente "y después a casa con la mamá". Le explicamos que a casa con la mamá iríamos el viernes, repetimos los días de la semana que es su mejor referencia temporal y al llegar el viernes le decíamos ... y el viernes a casa con la mamá.
Él lo pensó, y entendió un poco lo que pasaba, entonces cambió su frase y decía "el viernes a casa con la mamá" cada 10, 20 minutos. No tuvo ninguna rabieta, aceptaba el tener que estar en la casa, aceptaba las excursiones e incluso estaba contento y lo pasó muy bien, pero insistía en que le confirmaramos lo del viernes. Cada vez que el decía la frase te pedía una confirmación, si no se la dabas e intentabas ignorar la conducta, él insistía más y se agobiaba, con lo que era mejor decirle, "sí Miguel, el viernes..." y eso le tranquilizaba unos minutos.
Cuando Miguel era más pequeño y salíamos de viaje nunca mostró tanta necesidad de referencia. En el último viaje a Galicia, lo dijo en varias ocasiones, pero nada comparable a esta última salida.
Estos días hicimos una excusión a un parque precioso en el monte, La Hunde. Era pleno monte con un río, y muchísimos árboles, estos lugares junto con la playa son los favoritos de Miguel. Cómo siempre que salimos llevó sus barcos y estuvo mucho tiempo jugando en una especie de cascada, mirando como el barco caía, lo volvía a recoger y otra vez, este tipo de juegos son sus favoritos en donde observa con mucha atención el recorrido. Mi hermana que también estaba en este viaje decidió probar suerte y cuando Miguel más entusismado estaba le dijo: Miguel, ¿a casa con la mamá? rápidamente contestó, a casa con la mamá NOOOO. Pero esto duró poco, en cuanto subimos al coche, de nuevo pidió su confirmación.
Al llegar a casa no hizo ni dijo ninguna cuestión relativa a esto, ya estaba en casa y sobraba decir nada.

viernes, 6 de marzo de 2009

Cumpleaños

Hoy Miguel cumple 10 años, dos cifras que horror!! Cuando los hijos son pequeños todo es más fácil, eres como la gallina, abres las alas y los tienes contigo, protegidos de todo. Quizá sea más pesado por la falta de sueño, las peleas para que coman de todo, la actividad incesante, pero lo que si sé, es que es mucho más fácil. Miguel con 10 años y Roberto con 11, están en la preadolescencia, su lucha por la independencia, mamá ya no lo sabe todo, cuestionan las decisiones, llega la autodeterminación... uff!! Lo cual está muy bien, no me malentendais, son etapas de la vida y es precioso vivirlas junto a ellos, pero aún así siento añoranza de cuando eran pequeños, cuando llovía y con chubasqueros y botas nos íbamos a pisar charcos, que caras de felicidad, de sorpresa, cuando encontrar unas piedras en un parque era un gran tesoro, cuando tantas y tantas cosas.
Pero habrá que asumir que son tiempos de crecimiento y que la infancia quedó para los reuerdos. Por lo que os comentaba de la autodeterminación, esa capacidad para decidir sobre su propia vida, tenemos la obligación o la responsabilidad como padres de fomentarla, de respetar sus gustos, de darles opciones para que puedan elegir, desde qué ropa ponerse a cualquier otra cuestión. Es importante educarlos de manera que sus decisiones sean importantes y tengan consecuencias, para que aprendan a decidir de la mejor manera. estas consecuencias pueden ser buenas, y en alguna ocasión es posible que la consecuencia no les guste, pero es una manera de aprender.
Soy de la opinión de que no podemos educar a niños pasivos, Miguel con su autismo es capaz de tomar muchas decisiones, a un nivel adecuado a su edad, a su comprensión,... pero debe tomarlas. No es bueno que decidamos todo por ellos, hoy te pones esto, hoy comes esto, ahora te sientas ahí, ves en la tele ésto, etc. así no les ayudamos a crecer. Es cierto que a veces es complicado y que no siempre se puede, tampoco se trata de que lo decidan todo, pero hay cosas sin demasiada importancia para nosotros, que las hacemos de forma automática y sin darnos cuenta que estamos pensando por ellos.
Miguel ya ha empezado a autodeterminarse, ayer mientras lo vestía, le decía Miguel dame el pie para ponerte el calcetín, y todo chulo me dice "No me des órdenes, tú no eres mi jefe" Una ecolalia más. Me quedé alucinada, y cuando le dije ¿cómoooo? empèzó a reirse, divertidísimo.
Espero que sea un cumpleaños muy féliz, seguro que sí porque lo que Miguel sabe muy bien es disfrutar de lo que le gusta y los regalos le encantan.

viernes, 27 de febrero de 2009

Más sobre conceptos temporales

Hace poco os escribía sobre cómo Miguel había ido aprendiendo e incorporando en su vocabulario los conceptos temporales. Os comentaba sobre cómo el mañana parecía que lo comprendía, sin embargo cada día tengo más claro que ha sido un aprendizaje memorístico sin comprensión real del concepto. Esta condición de los aprendizajes de memoria en Miguel se dan de manera muy frecuente, de hecho lo hace tan bien que muchas veces pienso que lo ha comprendido y que el concepto está adquirido. Sin embargo con el tiempo me doy cuenta de que sigue siendo su memoria la que está funcionando, no su razonamiento. Hace unos días me di cuenta de una cosa, como ya he comentado en otras ocasiones Miguel, sabe en qué día se encuentra, y qué día será el siguiente, él dice "hoy es viernes, mañana es sábado", en la secuencia no comete errores, esto es fácil de entender porque es un aprendizaje memorístico, el sábado siempre va después del viernes, sea de día o de noche, en España o en Rusia, esto no varía. Últimamente está incorporando el concepto de pasado mañana, aunque él dice sólo pasado, "hoy es viernes, mañana es sábado y pasado domingo", yo pensaba que lo había generalizado bien, ya que es una secuencia invariable y para su estilo de pensamiento resultaría fácil memorizarlo. Pero de nuevo Miguel me sorprende y me doy cuenta que el "pasado", lo asocia a "pasado viernes de la piscina". Todos los viernes Miguel tiene actividad de piscina, es su actividad favorita de la semana. De hecho cuenta los días para llegar al viernes y ha asumido esta actividad cómo recompensa de la semana. Me explico, a Miguel nunca le ha gustado demasiado ir al cole, hemos pasado por diferentes temporadas, pero en general la ida al colegio ha sido mala o peor. Principalmente el momento que pensaba que tenía que ir, luego iba calmándose y podía incluso entrar tranquilo. La cuestión es que desde el curso pasado, la piscina ha sido un superrefuerzo para él, sin utilizarlo por mi parte conscientemente como refuerzo, ésta función se la ha dado él solo. Hace semanas que ha empezado los domingos por la tarde a enfadarse y a decir "mañana no es lunes y no hay cole", cómo si pudiera cambiar los días a su antojo, esto le produce bastante ansiedad, puede incluso acabar llorando y sintiendo una gran frustración. Es una pena porque esto no le permite ni disfrutar del domingo. Así que para que fuera menos importante el lunes, empezamos a decirle, y después martes, y luego miércoles,... para que viera que enseguida llegaba el fin de semana. Además hemos asignado alguna actividad favorita para cada día, de manera que tuviera una buena visión de la secuencia, por ejemplo el martes psicomotricidad, que le encanta, el miércoles a casa con los abuelos, el jueves los patines, porque en Educación Física este trimestre toca patinar y el viernes a la piscina.
Bueno pues esta estrategia le ha servido y ahora por la mañana se levanta y dice "hoy es..., mañana es... y después..." Y creo que lo que ha pasado es que cuando es miércoles, ve más cerca el viernes y eso le ha llegado más, porque el "pasado" de miércoles es viernes de la piscina, total que en varias ocasiones ha dicho, "hoy es jueves y pasado viernes de la piscina". La conclusión viene a ser que cada día Miguel me confirma más que su aprendizaje es memorístico, que la comprensión va por detrás y que su pensamiento es de asociación de ideas.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Los Reyes Magos


Ya se acerca la Navidad y Miguel está pletórico, más o menos desde los 6 años entiende que hay un día en el año que cuando se levanta, el comedor está lleno de juguetes y además sabe que tiene que ver con los Reyes Magos. También asocia esta fecha a la Navidad, y en el tiempo, de alguna manera también es capaz de ubicarlo, quizá piense que después del verano, cuando llega el frío es cuando tambien llega la Navidad. La cuestión es que Miguel lleva como un mes pidiendo para los Reyes Magos, vamos a días, empezo con el camión de Rayo McQueen, todos los días y varias veces al día decía "Mac, el camión Rayo McQueen, ese para Miguel Fernández, a casa con la mamá, se lo pediremos a los Reyes Magos" Lo que significa: quiero que los Reyes Magos me traigan el camión de McQueen y que se quede en casa conmigo". Todo esto estirando el brazo abriendo mucho la mano, con el gesto de dame, indicando que el camión es para su mano. Este mismo modelo de frase lo usa con los puzzles de Guido y Luigi, otros dos personajes de Cars, y con unos aviones muy chulos que ha visto en un catálogo de juguetes. Estas son las tres cosas que no le podrán faltar porque las pide insistentemente. Pero además se interesa por otras cosas diferentes, lo cual me ha sorprendido gratamente. El otro día, estaba la tele encendida y entre los anuncios salió uno de un perrito que hace pis, el anuncio es el perro paseando por la calle, llevado con la correa y en un momento hace pipi en un zapato de hombre, cuando lo vió, Miguel empezó a comentar a su manera el anuncio, y decía, "Mami, eso no se hace, pipi zapato noooo, muy mal, eso no se hace!" se moría de la risa y decía "ese para Miguel Fernández" Otra cosa más que se pide... Está fenomenal que vea el anuncio, que lo comente y que además entienda que aunque esté mal, no pasa nada, incluso que se ria, como entendiendo que es una broma. Antes era mucho más literal y lo que estaba mal, estaba muy mal y siempre, te podías enfadar y no te podías reir, sin embargo cada día más su mente admite más variedad, se va abriendo y comprendiendo diferentes formas.
En este articulo os pongo la foto de Miguel con el Rey porque su sonrisa lo dice todo, ¡¡¡qué feliz se puede ser sólo con la ilusión!!!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Las almohadas

Cuando Miguel tenía dos añitos, empezó a mostrar gran interés por las almohadas. Como ya he comentado una de las pistas que nos llevaron a sospechar que algo no iba bien, fue que a Miguel le encantaba quedarse tumbado en la cama por periodos largos de tiempo, sin dormirse. Después de haber hecho una buena siesta, se levantaba merendaba y se volvía a la cama. Este interés por tumbarse en la cama a mi no me gustaba nada y aunque el pediatra insistía en que estaría cansado, yo no le dejaba hacerlo. No sé si sería por este motivo o por cualquier otro, pero la cuestión es que empezó a mostrar un interés excesivo por las almohadas, iba a la habitación cogía la almohada de su cama y venía a donde estuviesemos los demás y se tumbaba en el suelo con su almohada. Al principio no le dimos importancia, sólo pensamos "menudo comodón está hecho Miguelito!" Pero la cosa como podéis suponer fue a más, ya no era su almohada, era cualquiera. Si íbamos a casa de los abuelos, él iba a la habitación, sacaba una almohada y se ponía con todos en el comedor, poco a poco lo fue haciendo extensivo a cualquier casa que fueramos. Da igual que no conociese, enseguida encontraba las habitaciones con las camas y cogía la almohada. Decidimos que esta conducta había que cambiarla, así que empezamos a cada vez que cogía la almohada, le decíamos No y la devolvíamos a la habitación. Fue dificil, porque lo que parecía una tontería de un niño comodón, estaba convirtiéndose en una obsesión. No me gustaba ir a casa de nadie con quien no tenía mucha confianza porque sabía que Miguel, lo haría y al quitársela habría rabieta segura. Recuerdo que en casa de mis padres llegamos a la situación de cada vez que íbamos mi madre antes de entrar, debía esconder las almohadas en armarios para que no las viera. Además fue dificil, porque a todo el mundo le hacía gracia, en las comidas familiares se comentaba, "este Miguel es único, mira que le gustan las almohadas" pero claro era tan chiquitín y tan bomboncete, que no nos dimos cuenta de su obsesión hasta que estuvo bien adquirida. La verdad que costó, tuvo muchas rabietas por este tema, pero la constancia y el tesón pudo más que la obsesión. A veces a corto plazo no ves el momento en que algunas conductas cambien, pero Miguel me demuestra con su historia de vida que necesita de la constancia para poder aprender las cosas y que al final todo el trbajo lleva a un buen rumbo.

sábado, 12 de julio de 2008

Cómo dejamos los cubos

Llegó un momento en que decidimos que esta situación había que cambiarla porque estaba constantemente pensando en sus cubos, era realmente complicado, él sabía donde los guardábamos y aunque los cambiaramos de sitio entraban en su rutina diaria y no tenerlos le suponía demasiada ansiedad. Así que aprovechamos unas vacaciones para quitárselos, Miguel ya tenía 5 años, nos íbamos 15 días. Era un hotel que él no conocía con lo que no había rutinas establecidas, ni lugares en donde buscar los cubos, así que aprovechamos la situación, de hecho es un recurso que hemos aprovechado en más ocasiones, con un cambio de entorno importante, puedes aprovechar para implantar nuevas rutinas o desechar las viejas. Los cubos se vinieron en la maleta, aunque estábamos decididos a no usarlos. Los primeros días estaba ansioso, sobre todo si íbamos a un parque y había arena, hacía los trasvases con sus manos pero no era lo mismo, no le gustaba tanto. Cuando venía llorando y cogiéndonos, hacíamos como que no le entendíamos, esto fue lo más dificil, pero al final no le quedó otra opción que asumirlo. Cuando regresamos a casa los mantuve escondidos, pero al poco tiempo los encontró, nuestra sorpresa fue que los usó un ratito y se cansó, los dejó en el suelo sin importarle lo más mínimo. Actualmente sigue teniendo cierta fascinación por los trasvases pero en absoluto le domina, ni lo absorbe como antes, si vamos a la playa y coge los cubos con la arena, juega un poco y le digo, Miguel vamos a pasear, los deja rápidamente para dar un paseo, y si nos oye hablando de cualquier cosa, mientras cambia la arena de cubo está atento a todo, si aparece la palabra cole, para los cubos, nos mira y dice "no hay cole". Con lo que ahora me lo tomo como un juego que le gusta, que no le obsesiona, y creo que debo respetar sus gustos, además me gusta que tome pequeñas decisiones que fomentan su autodeterminación.
Como conclusión creo que es importante reconocer que cada vez que me planteaba que había que quitarle la obsesión por los cubos, se me hacía una montaña, lo veía deficilísimo, sin embargo una vez más Miguel nos demostró que es capaz de muchas cosas, sólo hay que propiciar las situaciones adecuadas para que él comprenda mejor.

Los cubos


A Miguel con 2 añitos le gustaba mucho jugar con unos cubos apilables, esos que usan los bebés que sirven para hacer torres o para encajarlos. Miguel los separaba, los juntaba, los apilaba... hasta que un día descubrió los trasvases, vió que si ponía cositas en uno y lo volcaba en otro, todo caía rodando, esto le fascinó sobremanera. Así que intentaba estar todo el día con los trasvases, en la bañera lo hacía con agua y fuera, con lo que pillara. Un día se dió cuenta de que cualquier envase servía para esto y empezó a utilizar de todos los tamaños, formas y colores, igual cogía una papelera casi más grande que él y lo volcaba en una palangana, o me cogía cacharros de cocina, allá donde fuera todo lo convertía en envases, desde chapas de botellas a cualquier cosa que os podais imaginar, se estaba convirtiendo en una obsesión. En el cole se convirtió en el "basurillas", en los recreos vaciaba las papeleras en busca de botellitas de lacteos, tapones de botellas, envases de yogourt... Era capaz de usar cualquier cosa, pero tenía fijación con sus cubos, aquellos apilables, que ya estaban rayados y estropeadísimos de todo lo que les metía, arena, piedras, agua, juguetitos, etc. Un día hasta dormido era incapaz de desprenderse de sus cubos, como se ve en la foto. Cuando empezaba con sus trasvases se concentraba tanto en esto que el resto del mundo desaparecía, se podía tirar horas, aunque no le dejábamos, sólo a ratitos para calmar su ansiedad. Cuando íbamos a la playa se pasaba el rato cambiando la arena de sitio, era el niño más feliz del mundo, ¡que cantidad de arena!