viernes, 24 de abril de 2009

Como mantener la visión positiva

Hace unos días hablaba de cómo debemos mirar al autismo, de como buscar sus puntos fuertes y valorarlos por encima de las dificultades. Hoy quiero hablaros de como mantener esa visión positiva en el día a día, en las dificultades, en las rabietas, en las conductas que no comprendemos,...

Cuando los niños son pequeños es muy común que se den rabietas, todos los niños pasan por ello, sin embargo muchas veces los motivos de las rabietas de los niños autistas, no son fáciles de ver. Ellos tienen grandes dificultades para comunicárnoslos, no pueden decirnos que les pasa, porqué se han enfadado, solemos ser los papás a través de la convivencia y de la observación los que averiguamos los motivos. Éstos pueden ser muy variados y a veces incluso absurdos para nosotros, como cambiar el orden de algunas cosas, cerrar la puerta más fuerte o simplemente cerrarla, romper la tapa del yogour al abrirlo, cambiar la cuchara de siempre por otra diferente, que el agua de la bañera no esté exactamete a la misma temperatura, ponerles una prenda de ropa que ellos han asociado con algo en concreto, entrar en una calle concreta en el paseo, cambiar cualquier cosa que ellos consideran una rutina, y así un millón de cosas más, diferentes en cada niño. Como mamá de un niño con autismo tienes que estar constantemente atenta a todas sus reacciones para saber que cosas le calman y que cosas le alteran, la única forma de averiguarlo es a través de la experiencia. Las mamás de niños autistas estarán de acuerdo conmigo en que llegas a tener un conocimiento muy profundo de los niños, conoces todas sus reacciones, sabes que cosas le van a provocar una rabieta irremediablemente. Todo esto es un proceso muy duro para los niños y para las familias, para los pequeños porque no controlan el entorno, no pueden decirnos que cosas no soportan, porqué en un momento determinado pierden el control y se sienten fatal. Para las familias porque es horrible ver llorar a tu hijo, desesperado y no poder ayudarle. Muchas mamás sabemos la de sentimientos encontrados que pasamos durante las rabietas, pena de verlo sufrir, ansia por calmarlo, dudas sobre como actuar,... en fin que después de esto puedes pensar ¿donde encuentro en estas situaciones la visión positiva? ¿cómo puedo defender la dignidad del autismo?

Pues es muy importante que incluso en estos momentos comprendamos que por más dificil que sea, debemos seguir mirando el autismo con respeto. Nuestros niños son así y cada rabieta va a ser una oportunidad de aprendizaje y aunque no sea la mejor manera, es la que tienen cuando son muy pequeños. Es aprendizaje en tanto seamos constantes en que las cosas no cambian porque ellos lloren o se desesperen, es aprendizaje en tanto les demos oportunidades de comunicación, es aprendizaje en tanto que nosotros nos mantengamos lo más tranquilos posibles, es aprendizaje en tanto se van calmando y aceptando que esa situación se puede dar, es aprendizaje, si, si y si.

Hay que buscar la visión positiva en esta oportunidad de aprendizaje, en el respeto a su rabieta, respeto porque un niño con autismo no tiene la rabieta para manipular nuestra conducta como es el caso de los niños neurotípicos, hemos de pensar que en ese momento es su forma de comunicar y que estamos ahí para ayudarle y para enseñarle una manera mejor de rechazar alguna cosa. A veces necesitan un tiempo extra para calmarse, no podemos pretender que la rabieta dure 5 minutos, cuando su proceso es más lento. Con esto no quiero decir que cuando nuestro niño tenga una rabieta y la ansiedad le provoque darse cabezazos o golpes no tengamos que actuar, cada uno deberá actuar de acuerdo a lo que considere más conveniente o de acuerdo a la recomendación del terapeuta, lo que pretendo es que no perdamos de vista que la rabieta es parte del proceso de aprendizaje. Recuerdo algunas rabietas de Miguel cuando era más pequeño, recuerdo como juntos hemos ido aprendiendo a reconducirlas a formas más adecuadas de comunicación, recuerdo el dolor de corazón de ver a mi niño sufrir, he llorado mucho pensando en que no estaba a la altura y no sabía ayudarlo, pero es falso, si le estaba ayudando, solo que a corto plazo no se ve, hoy veo conductas que antes eran una rabieta de tirarse al suelo, patalear, gritar, llorar, sufrir, que hoy son un leve enfado o contrariedad. Hoy Miguel con 10 años sigue teniendo rabietas pero no son para nada comparables con las que tenía de pequeño, hoy Miguel es capaz de decirme porqué está enfadado, eso para mi es tranquilizador porque me ayuda a saber como calmarlo, y a pesar de que siguen siendo dificiles de pasar, las veo como una oportunidad para aprender a autoregularse, porque en el futuro esa autoregulación le va a dar mayor calidad de vida.

Quiero compartir con vosotros una metáfora que me dijo uno de los psicólogos que atendió a Miguel y que siempre me ha servido mucho. Él me decía que Miguel es como un barril y todo lo que voy haciendo son gotas de agua, que parecen imperceptibles, pero gotita a gotita, llegará un día que el barril rebosará y todos los aprendizajes que Miguel ha ido teniendo se verán, por eso debemos siempre ser muy constantes en todo lo que les ensañamos.

Si aceptamos que nuestros niños tienen un estilo de pensamiento diferente, hemos de aceptar que su estilo de aprendizaje también lo es, hemos de mantener la visión positiva por respeto a ellos y a su diversidad. Desde el respeto y centrándonos en las capacidades de los niños, les ayudaremos a aprender nuevas formas de comunicar y de regular su conducta.

22 comentarios:

gemma.a dijo...

Creo que lo que nos dices es una gran enseñanza para cualquier padre, tanto si tu hijo tiene autismo como si no. Personalmente, transmites algo básico en la educación de nuestros hijos que es el respeto. Además, es importante saber que debemos escuchar a nuestros hijos, que debemos intentar mantenernos despiertos y sensibles a sus demandas. Sinceramente, tener un hijo es querer superarse cada día, es aprender junto a él, es ponerte a prueba, es buscar estrategias adecuadas para enseñarle, es querer que ese niño aprenda a vivir con todos sus aspectos positivos y a convivir con sus limitaciones. Te agradezco tu labor y te agradezco tu sensibilidad, ese afán por ser consciente de que somos nosotros, los adultos quienes debemos mantener la ilusión por creer que todas las situaciones son oportunidades para crecer como personas.
Un beso.

Esther dijo...

Desde luego Inma me encanta leer tus reflexiones porque estas detallando el dia a dia con mi hijo.
Quiero darte las gracias por enseñarme a no perde la vision positiva.

Muchos besos

sarah dijo...

Gracias por esta entrada. Hace reflexionar para no perder la intención o mirada correcta que se nos escapa miles de veces.
En nuestro mundo llamado "normal" estamos tan inmersos, tan metidos dentro de nosotros mismos, que salir de ahí, escuchar al otro, supone siempre un gran esfuerzo. Sin embargo nuestra vida es en esencia esfuerzo, si queremos crecer !! Realmente vamos a crecer todos si mantenemos una visión lo más clara posible.
Un fuerte abrazo.
Sarah

Fernando dijo...

Hola Inma, tienes razón en todo. Mucha cosas de las que dices las hemos aprendido con Cristina sobre la marcha, y es tal como tú dices.
Muy buena entrada.
Un abrazo. Fernando.

La Sonrisa de Arturo dijo...

Pues si, aprendemos con Arturo que lo diferente no es, en absoluto, peor.

Besos
Esther

paraayudaratomas.blogspot.com dijo...

Hola Inma!!
Es muy buena la metàfora del barril. Yo tambièn soy constante con la enseñanza de Tomi. Gracias a eso logrè muchos avances.
Tambièn me parece super inteligente eso de aprovechar un problema para aprender. Muy bueno!
Besos

Bruixes i vaques dijo...

Fantástica reflexión:-*

Eva

Gara dijo...

Me encanta leerte Inma, me encanta ver tus reflexiones acerca de las cosas y como le das la vuelta. Un abrazo!

Yoly dijo...

J nos ha cambiado por completo la forma de ver las cosas y como dices, hay que buscar los positivo en cada situación.

Gracias amiga.

MamideGlori dijo...

Me parece muy importante esta entrada. Las madres de niños un poco mayores, veis la realidad con la perspectiva del paso del tiempo, teneís más experiencia. Todo lo que aqui escribes me alivia. Pero aunque es cierto que yo pienso como tú: sus aprendizajes son diferentes, sus ritmos son diferentes, y las rabietas son una forma más dentro de su diversidad, es cierto que los terapeutas nos dicen que también nuestros hijos aprenden a manipularnos con esas rabietas. Al igual que los niños sin TEA. Aprenden a llamar nuestra atención, y a conseguir cosas mediante las rabietas.
Yo intento no ceder ante las exigencias de mi hija: No. Quiero chocolate. No ahora no.
Pero lo que no imagino es que la rabieta busque algo diferente al chocolate, que se convierta en un modo de captarme a mi, mi atención.¿Pueden los niños con autismo, llegar a manipularnos con sus rabietas?

Dejo esa reflexión porque yo no sé la respuesta.
Un besazo y gracias por tu entrada. Hay que continuar mirando con perspectiva y no perder el norte...

Anónimo dijo...

¿como esta la botella medio llena o medio vacía? con nuestros niños SIEMPRE está medio llena o mejor dicho hasta arriba de optimismo.Hay que ser exigente con nuestros pensamientos,ser positivo trasmitirlos a la familia y al mundo entero y que se sepa que un niño autismo no es un extraterrestre sino una persona con ganas de aprender,recibir y transmitir a su manera.Ellos aprenden de nosotros pero nosotros también aprendemos sensaciones que pasamos desapercibidas.Animo hay que seguir escribiendo nuestros pensamientos,estrategias,...

Kantu dijo...

Que buena entrada.
Te agradezco mucho tus comentarios, sirven mucho para madres que como yo, que recién empezamos.
Saludos,
Rosio

http://escritosdelmar.blogspot.com/ dijo...

hola, te he dejado un MEME en mi blog.
besos
sarah

QueridoQuique(Concha) dijo...

He leído tu Entrada y todos los comentarios. Si embargo, yo no sé que ponerte. Me quedo sin palabras. Gracias por estar en la red. No sabes cuanto me ayudas!!! Gracias.

QueridoQuique(Concha) dijo...

Post-Data.: Teniendo en cuenta como escribes, cuanto sabes y tu dedicación... no te dejará tiempo para mucho. Pero pasarte a visitarnos, que nos tienes olvidados y nos recargas mucho las pilas. Un abrazo.

Laura dijo...

Hola Inma! Gracias por pasar por mi blog...
Me gusta mucho tu blog, es super enriquecedor, asi que a partir de ahora me hago seguidora.
Un beso grande desde Buenos Aires, y gracias por recordarnos que siempre tenemos que enfocarnos en lo positivo.
Laura
www.autismo-diariodeunamadre.blogspot.com

Maite dijo...

Es una estupenda entrada como siempre.
Pero te leía y se me iba encogiendo el alma. Peco de soberbia, son pocos días, pero los hay, hay veces que no soy capaz de soportar sus gritos, y me veo en ocasiones yendo hasta la otra punta de la casa por no oirle tan fuerte durante unos segundos, porque lo que tiende a hacer es buscar mi oreja para gritar... y me vuelve loca.
Luego lo pienso en frio y soy yo la que debería darse de cabezazos por tonta.

Si para mi es frustrante ver que una rabieta no tiene un por qué lógico más frustrante debe ser para él. Y eso a veces se me olvida.
Y se me olvida que yo soy la adulta... gracias Inma.

Maite dijo...

No quiero marcharme sin puntualizar que aunque podamos parecer malas madres las que no sabemos afrontar en ocasiones las rabietas de nuestros hijos, es distinto pensarlo y reflexionar en silencio y con la cabeza bien fría, que estar en ese momento de frustración y autoagresiones; a veces nuestra paciencia llega a su fin por nuestra propia impotencia y frustración por no saber ayudar a nuestros hijos.
En fin, seguiremos aprendiendo :) y cada vez lo haremos mejor, que es lo que cuenta.

caro dijo...

que lindas palabras y yo personalmente me siento un fracaso muchas veces con las rabietas de facu no se como manejarlo, lo que si se es que terminamos los dos golpeados el por no poder controlarse y yo por intantar pararlo, gracias por tus palabras

Isabel dijo...

Leo tus palabras, y estoy de acuerdo, pero igual que hay que ayudar a nuestros niños, creo que haria falta que nos enseñara a los padres como hacerlo. Yo me encontraba perdida, y todavia a veces, aprendo a bases de errores, y eso me duele, porque quiero hacerlo bien, y a veces no lo hago. En vez de ayudarle, le perjudico, como regañandole más de la cuenta, porque no le comprendo, porque veo una conducta inadecuada una y otra vez, y quiero que deje de hacerla, y cuando pasa el tiempo, me doy cuenta que no es una conducta inadecuada.
Es a veces tan dificil. Pierdo mucho la paciencia, y eso me duele.
Bueno supongo que igual que ellos aprenden, nosotros aprendemos de ello.
Besitos Inma, y gracias como siempre.

ana pastor dijo...

Muy interesante la entrada.

ANTONIA dijo...

En cuanto a tu mensaje de reflexión, te diré que ojalá el día tuviera más de 24 horas para poder aplicar a raja tabla el positivismo y contagiar a la sociedad. A mi ya no me afecta cuando voy en el autobus o por la calle y em dicen al ver a Nerea : "parece que va dormida""no levanta la cabeza", ... ellos no saben que ya estamos acabando el dia, que mi campeona ya se levantó a las 7:30, fue al logopeda, al cole, a la resi, a recoger a su hermano, al parque y a la piscian y que por encima en casa no le perdonamos el arrastre. ¿Cómo se supone que debería estar mi hija a las 20: del dia yendo para casa en el autobus?. A mucho gente les haría falta unas gafas que les permitiera ver la belleza interior de cada uno.
Un abrazo