domingo, 16 de noviembre de 2008

DICTAMEN DE ESCOLARIZACIÓN 2

En el caso de Miguel, se le hizo un primer dictamen cuando estaba en infantil, en el que aparecía que la modalidad educativa adecuada para él era la de centro ordinario. Como yo estaba iniciándome en todo el tema de papeleo y recursos, no pedí un número determinado de horas de apoyo, con lo que en el dictamen no aparecía nada. Por otra parte como el colegio conocía a Miguel y sus necesidades, le daban 5 horas de PT (Pedagogía Terapéutica, o Educación Especial, en adelante PT), pero como no había logopeda, ni aparecía en el dictamen, no recibía este servicio. Por más que me queje y escritos que presenté nunca lo conseguí mientras estuve en este centro.

Cuando Miguel estaba en el último curso de Infantil, me informaron que como era final de ciclo había que hacer una revisión de dictamen, la psicóloga me tranquilizaba diciéndome, "tranquila que sólo es un trámite", "pondremos lo que queráis vosotros", "no te preocupes". Así que como imaginaréis yo confié en ella, gran error por mi parte. Después de este tipo de mensajes quedamos en el mes de diciembre para reunirnos y mi sorpresa fue que mi opinión era un cero a la izquierda, no contaba para nada. La psicóloga decidió que Miguel debía irse a un centro de educación especial y que no había nada que hablar. Imaginaros mi sorpresa, mi indignación, mi impotencia, sé que muchos ya lo habéis pasado, esa lucha contra un muro impasible que piensa que puede decidir la vida de mi hijo sin escucharme, fue realmente un mazazo para mi. Salí de la reunión indignada y quedamos en que lo pensaríamos y nos volveríamos a reunir. Hubo varias reuniones más, comentarios en pasillos con la psicóloga, muchas vueltas a la cabeza, muchas conversaciones con Roberto, con Paloma, con la neuropediatra, con el psicólogo de la Fundación... En una de estas reuniones como quien hace un superfavor me ofrecieron la combinada, es decir seguir acudiendo a este centro unos días y otros días acudiría al centro de educación especial. Yo le decía que era un error, que Miguel debía permanecer integrado. Para empeñarme tanto en la integración tuve muchas conversaciones con personas que conocían a Miguel como ya os he comentado, además fui a ver el colegio de Educación Especial que le tocaba por zona, hablé con la directora y ella misma me decía aguántalo un poco más, para venir aquí siempre hay tiempo, visité las aulas que le podrían tocar por edad y el nivel era muy bajo, lo que trabajaban estos niños Miguel lo tenía superado, no había apenas lenguaje oral, sólo por parte de los adultos, cuando un niño está en la etapa emergente, necesita modelos adecuados y cuantos más mejor, era evidente que en ese momento Miguel debía permanecer integrado. Aún así no contenta con decidirme tan pronto, pedí permiso en mi colegio, como ya he comentado es de educación especial, para llevarlo una semana completa y tener una opinión un poco más completa. Así hicimos, avisé en su colegio de que esa semana Miguel acudiría a mi colegio para tener más claras las opciones. Miguel vino y el segundo día ya sabía cual era la clase que le habíamos asignado, se adaptó muy bien al comedor y en la clase trabajaba más o menos, pero lo más importante como iban a ser sus modelos de lenguaje de ahora en adelante, mi respuesta fue pobres, y sus modelos de juego, más pobres aún, en el aula podía funcionar eso estaba claro y los demás tiempos, recreos y comedor, estos tiempos fueron los que me decidieron a pelear por la integración. Saqué cosas muy positivas como que cambiar a Miguel de colegio, no sería un gran problema ya que al mío se adaptó rapidamente, y sobre todo saqué mi determinación a pelear por su integración. En una nueva reunión le conté mis conclusiones, que evidentemente no fueron ni escuchadas, les pedí que fueran al cole de Educación Especial donde debía ir Miguel por la zona, les pedí que fueran en horario que estuvieran los niños y vieran el trabajo que realizaban. Al final me hicieron un poco de caso y fueron, pero en horario extraescolar y hablaron con la directora con lo que no vieron lo realmente importante. Después de toda esta película, que os aseguro fue tremenda, hicimos la reunión donde debían leernos el dictamen definitivo. En él se pedía la modalidad de combinada, yo pedí que a esta reunión asistieran la maestra y la PT de Miguel, que eran quienes realmente conocían al niño. Al acabar la lectura, tanto Roberto como yo dijimos que no estábamos conformes y que no pensábamos firmarlo. La psicóloga perdió los estribos, nos habló fatal, en ese momento empezó a decir lo problemático que era el niño, que en el comedor no podían más, y una serie de cuestiones que nos quedamos flipados. En cuatro años nadie se había quejado y de repente todo era malo. Roberto muy paciente le dijo, no te enfades con nosotros hacemos lo que consideramos mejor para nuestro hijo, ella casi gritando decía ¡¡yo no me enfado!! ahora casi me parece cómico. Al final no firmamos y ella me pidió una justificación escrita. Fue una reunión horrible, de lo más tensa, a pesar de que la maestra y la tutora sin posicionarse a mi favor, porque no podían, si defendieron todo lo que Miguel aportó al aula y al colegio.
A la semana siguiente hicimos la reunión definitiva, en esta ocasión estuvimos el director del centro, la psicóloga y yo. Nada más empezar el director me pidió disculpas por la última reunión y me confirmó que Miguel no había dado ningún problema diferente al del resto de niños en el comedor. Me confirmó que pensaban que esa opción era mejor para Miguel y que entendía nuestra postura, por supuesto la psicóloga no abrió la boca. Hicimos el trámite, yo firmé el dictamen poniendo NO CONFORME y adjuntando un escrito. En este escrito mostraba los apoyos de la neuropediatra y de los psicólogos que trabajaban con Miguel. La historia no acaba aquí en la próxima entrada os contaré la segunda parte.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me presento. Me llamo Esperanza, soy la mamá de Jesús, 7 años y un autismo que hace que digiera la realidad de otra forma. Y un campeón frente a la adversidad. Nuestra familia es de 4, esperando la llegada del quinto, y nuestra historia se parece tanto, pero no imaginas cuanto, a la de Miguel, en lo referente a la Educación, a como se precipitó todo trás el ciclo infantil, a los malos modos y las imposiciones. "Los que conocemos a Jesus..." eso me decía la psicologa del EOE. Oiga, a Jesús lo conozco yo.
Mi hijo tiene lenguaje y esta en un momento de su vida en que tiene que desarrollar a tope su potencial. Los modelos a seguir han de empujarle, no frenarle. Este verano le enseñé a leer. Es un cielo.
¿Que le pasa a esta sociedad excluyente?
En mi mundo (soy médico en un centro de salud de un barrio marginal) hay realidades mas dispares, mas anormales, y mas incapacitantes que mi "discapacitado" hijo. Mi hijo es capaz de muchas cosas, como Miguel, como tantos que tienen voz y un lugar en el mundo.
Mi empatia en tu lucha.
Yo tambien estoy en lucha con Educación.

derechos humanos dijo...

hola soy Cecilio, padre de Andres, estamos en una situacion similar.
Andres padece autismo, tiene 11 años y por decision de la Conselleria de Educacion nos cambia el sistema educativo de ordinaria a especial.
Estamos en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia con un recurso contencioso contra esta resolucion.
estamos a la espera.
La sociedad no es la que falla, lo que falla es que los burocratas de la administracion no hacen caso ni a la LOE (Inclusion) ni a la resolucion de naciones unidas para la defensa de los derechos de los discapacitados (articulo 24) firmada y ratificada por el parlamento español en diciembre 2007.
estamos tambien en el Defensor del Pueblo, en CERMI, en Autismo España, en Vida Independiente, etc.
seria bueno en mantener contacto ya que en estos casos la union hace la fuerza.

Saludos

Cecilio

Miguel, autismo y lenguaje dijo...

Hola Cecilio, conozco un poco el caso de Andrés por el Foro de Vida Independiente. Me parecería estupendo contactar directamente, mi correo es inmacardona@yahoo.com
Mucho ánimo con la lucha, nosotros también tenemos puesta una demanda, pero aún no he llegado a ese capítulo y en el blog no aparece, escríbeme y nos ponemos en contacto. Saludos Inma

Miguel, autismo y lenguaje dijo...

Hola Esperanza, me alegra que me escribas porque a veces pareces la única que pasa por algunas situaciones horribles y te sientes sola contra el mundo. Algunos profesionales han de aprender a estar al lado de los padres, no enfrente, a ser más humildes y entender que quien conoce al niño son los padres, y aunque ellos deben tener un criterio profesional debe complementar al de la familia. En cualquier caso si no hay acuerdo, deben respetar el derecho a discrepar, y no pensar que están en posesión de la verdad absoluta. Un abrazo Inma

Arce dijo...

Hola,
gracias por escribir sobre esto. estoy aprendiendo muchísimo.

Un beso,
Arce
www.adopcionnacional.blogspot.com

Bruixes i vaques dijo...

Hola, Inma

El otro día, el inspector de educación me dio que, de oficio, se hace un nuevo dictamen cada vez que hay un cambio de ciclo. Yo me quedé bastante parada, ya que a Xavi no le han hecho nuevo dictamen (por lo enos, yo no lo he firmado) al pasar a primaria.

Tuve una reunión con la responsable de educación inclusiva de la Generalitat y ella me aclaró que no es así. El dictamen debe hacerse obligatoriamente cuando el niño solicita plaza en un centro. Se pueden revisar los dictámenes si el equipo de atención psicopedagógica considera que ha habido un cambio sustancial en las necesidades educativas, pero no por un cambio de ciclo dentro de un mismo centro.

Te lo comento porque me parece interesante que quienes han redactado las normativas lo planteen de una forma razonable, mientras que todo un inspector no sepa de lo que habla.

Ahora sé que no estamos obligados a aceptar un nuevo dictamen hasta que acabe la primaria. Y que podemos defender el que tiene, ya que el diagnóstico es permanente.

Si nos planteasen un nuevo dictamen con el que no estuviéramos de acuerdo, nos negaríamos a firmarlo (ni tan siquiera "no conformes").

Como dice Cecilio, lo que está mal no son las leyes, sino los que las gestionan.

Petonets,

Eva