jueves, 19 de junio de 2008

Más sobre las ecolalias

Siguiendo con este tema, me gustaría profundizar un poco más en cómo Miguel aprovechó las ecolalias para ir ampliando su lenguaje. Después de la primera etapa del quiero, cuando él ya entendió que con la fórmula "quiero x" conseguía x, de nuevo hubo una evolución y en lugar de decir quiero agua, empezó a decir ¿quieres agua?. Esto fue debido a que muchas veces ante su demanda, nosotros la repetíamos en forma de pregunta buscando el "si". Evidentemente en principio no conseguimos nuestro objetivo, es más, pasó a usar muchas veces la 2ª Persona, en lugar de la 1ª. En esta época, aunque preferíamos el "quiero", tampoco nos empeñábamos demasiado en corregir esto, para nosotros lo primero fue siempre la intención comunicativa y su éxito, no tanto la forma. Así que Miguel tuvo una larga temporada en que pasó a realizar todas las demandas de esta manera, en forma de pregunta y en 2ª persona. Hoy por hoy, sigue utilizando esta forma para algunas cuestiones, aunque no sean demandas, por ejemplo todas las mañanas cuando despierto a los niños para ir al cole, tengo por costumbre darles un beso y preguntarles si han dormido bien. Antes de que yo pregunte, Miguel me dice: ¿has dormido bien?, y se responde él solo, "si". , por lo que Miguel, en lugar de decirme "he dormido bien", se adelanta a mi pregunta y hace él solo el dialogo.
Para conseguir que Miguel entendiera el si, tuvimos bastantes dificultades. Con el no, siempre es más facil porque su consecuencia es inmediata, y la función del "no", es más dificil de sustituir. Miguel ante cualquier pregunta, para la negación repondía "no", y para la afirmación respondía repitiendo la pregunta: P: ¿quieres galletas? R: ¿quieres galletas?, por lo que el "si" no le aportaba nada, no era funcional y lo metimos casi a la fuerza. Aprovechando su tendencia a la repetición, empezamos de esta manera, primero le planteábamos la pregunta, su afirmación era la repetición, así que de nuevo repetíamos, ahora dándole mucho enfasis al "SI". P: ¿Quieres galletas? SIII, R:¿quieres galletas? SIII, poco a poco intentamos ir separando la pregunta de la respuesta, a veces para conseguirlo le poníamos la mano en la boca, de modo que ocultábamos la pregunta y dejábamos libre el SI. Lo trabajamos con casi todas las cuestiones que le planteábamos, pero dábamos mucha importancia a las cosas de su interés, a veces incluso le poníamos en situaciones incómodas, como cuando tenía un objeto favorito, se lo cogíamos y le preguntábamos si lo quería, hasta que no decía si, no lo recuperaba. Al principio él se desesperaba porque no entendía ni porqué le cogíamos una cosa suya, ni porqué cuando lo nombraba o incluso nos decía dame, no lo conseguía, pero la constancia y el darle tiempo para que pudiera comprenderlo, con él son casi garantías de éxito. Sobre los 6 años, comprendió el si, y empezó a utilizarlo. Su uso ha mejorado mucho, pero a veces sigue siendo algo forzado, es como si él lo hubiera incluido en su lenguaje por empeño nuestro, no porque para él sea importante o al menos funcional. Últimamente le está dando un sentido de demanda, "a la playa, SI" En lugar de decir "quiero ir a la playa", este formato lo está usando mucho y aunque no es correcto en la forma, cada día me empeño menos en querer cambiar su lenguaje hacia mi funcionalidad, hacia lo "correcto", pretendo que sea entendible por cualquiera, porque eso puede facilitarle la vida, que sea lo más funcional posible, pero su pensamiento es diferente al mío, y debo respetar su diversidad y sus peculiaridades.

1 comentarios:

Mª Ángeles dijo...

Sencillo, didáctico, natural y emotivo como la vida misma, Inma. No pude evitar el darme el gusto de publicarlo también en otros blogs, para mayor difusión y comprensión de navegantes.