viernes, 26 de septiembre de 2008

La guardería

Como muchas madres soy una mujer que trabaja fuera de casa, lo cual cuando tienes hijos complica mucho las cosas, ya que sólo cuentas con las 16 semanas legales que supone la baja maternal. Cuando nació Roberto lo pasé fatal, dejar a mi bebe para irme a trabajar era un maltrago diario, una impotencia y un dolor de corazón. Él estaba estupendo puesto que lo cuidaba mi madre, con mucho amor y dedicación plena, pero mis sentimientos eran horribles, de culpabilidad, de no poder cuidarle todo el día..., supongo que cualquier mamá entenderá perfectamente a lo que me refiero. Cuando nació Miguel, ocurrió exactamente igual, debía dejar a mi bebe para irme a trabajar. Encima las cosas se complicaron, Roberto ya iba a guardería y tomé la decisión de que Miguel empezara allí también. Mi bebe tenía sólo 6 meses, aún me arrepiento de aquello, pero no tenía otra opción. Miguel se adaptó bastante bien, o eso parecía ya que no lloraba y se mostraba indiferente por estar aquí o allí. En esa guardería estuvo hasta los 2años y medio. Recuerdo la reunión de principio de curso del último año, las maestras explicaban las rutinas diarias, el saludo a la entrada y demás, aún recuerdo como explicaban que lo hacían con todos pero que Miguel como era tan independiente, llegaba a clase no saludaba y se ponía a jugar con los coches, lo dijeron como una gracia, sin darle la mayor importancia. Durante ese curso la directora me dijo que le costaban algunas cosas, pedí cita con la psicóloga y me dijo que llevaba un retraso psicomotor leve, pero que pensaba que no tenía importancia. La verdad me sentó fatal, cómo se atreven a hablar mal de mi hijo!! Me estaban tocando mi bien más preciado. Pasó el curso y me dijeron que había superado casi todos los objetivos, pero sin darle mayor importancia. Para entonces yo ya veía que algo no iba bien, no aprendía como Roberto, dormía demasiado, le gustaba quedarse en la cama tumbado despierto una hora, y sobre todo no buscaba a su hermano. Aún así todo mi entorno se empeñaba en que era una exagerada y que el niño sólo era muy independiente, a lo que yo me acogía a ratos por la tranquilidad que me proporcionaba. El próximo curso empezaría en el cole de mayores, junto a su hermano, en un aula de guardería de que disponía el colegio.

2 comentarios:

Laura Gòmez Àlvarez dijo...

Què mal asesoramiento tenemos muchas veces. Pero Miguel, por suerte, y aunque tengas que trabajar, tiene una super mamà y siempre se lo puede ayudar como se lo merece.

Miguel, autismo y lenguaje dijo...

La verdad Laura, que todas las mamás tenemos la gran fuerza de sacar a nuestros hijos hacia adelante, pero a veces un buen asesoramiento profesional te evita perder tiempo y empezar cuanto antes a trabajar a saco, tan importante cuando son pequeños. Gracias por tu comentario Laura. Un saludo Inma